Formación Programada por las Empresas

En la Formación Programada por las empresas (Bonificada o de Demanda) podrán participar los trabajadores asalariados que prestan sus servicios en empresas privadas. También pueden ser alumnos:

  • Los trabajadores con contratos de modalidad fijos-discontinuos en los períodos de ocupación y no ocupación. Es decir, pueden realizar un curso en cualquier época del año.
  • Los trabajadores que acceden al desempleo durante su participación en el curso. Es clave que los alumnos estén contratados el primer día lectivo.
  • Los trabajadores afectados por medidas temporales de suspensión de contrato por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, en sus períodos de suspensión de empleo. Ejemplo: empresa en ERE.

Las empresas podrán organizar la formación de sus trabajadores por sí mismas, así como impartir la formación utilizando medios propios o recurriendo a su contratación (a partir de ahora a esta organización le llamamos Modelo Nº 1).

Asimismo, las empresas podrán optar por encomendar la organización de la formación a una entidad externa. En este caso la impartición de la formación se realizará por una entidad formativa acreditada o inscrita en el registro de entidades de formación habilitado por el Sepe (a este caso le llamamos Modelo Nº 2 y 3).

Para financiar o pagar los costes de formación, desde enero de cada año las empresas dispondrán de un «crédito de formación», el cual podrán hacer efectivo mediante bonificaciones en las correspondientes cotizaciones empresariales a la Seguridad Social a medida que se realiza la comunicación de finalización de los cursos.

Asimismo, la Ley de Presupuestos Generales del Estado de cada ejercicio podrá establecer un crédito mínimo de formación en función del número de trabajadores que las empresas tengan en sus plantillas, que podrá ser superior a la cuota de formación profesional ingresada en el sistema de Seguridad Social. En los últimos ejercicios, es de 65 euros por cada trabajador y año, y un importe mínimo de 420 euros de crédito de formación por año.

La formación programada (formación de demanda) podrá impartirse de forma presencial, teleformación, o bien de forma mixta, mediante la combinación de las dos modalidades anteriores. Las entidades o empresas que podrán diseñar e impartir esta formación:

  1. a) Las propias empresas que desarrollen cursos para sus propios trabajadores. Para ello, podrán utilizar sus propios medios o bien recurrir a su contratación, siempre que resulten adecuados para este fin.
  2. c) Las entidades de formación, públicas o privadas, acreditadas o inscritas en el correspondiente registro, incluidos los Centros Integrados de Formación Profesional de titularidad privada.

Asimismo, estas entidades no podrán subcontratar con terceros la ejecución de la actividad formativa que les sea adjudicada. A estos efectos, la contratación del personal docente para la impartición de la formación no se considerará subcontratación.

La formación de Demanda no tiene carácter subvencional ya que los costes de formación de cada curso se financian mediante la aplicación de un sistema de bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social que ingresan las empresas.

Todas las empresas privadas que desarrollen formación para sus trabajadores y coticen por formación profesional podrán ser beneficiarias de las bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social.

Estas empresas participantes en Formación de Demanda deben cumplir las siguientes obligaciones:

  1. Identificar en cuenta separada o epígrafe específico de su contabilidad todos los gastos de ejecución de los cursos, así como las bonificaciones que se apliquen, bajo la denominación de «formación profesional para el empleo».
  2. Someterse a las actuaciones de comprobación, seguimiento y control que realicen la Administración.
  3. Custodiar la documentación acreditativa de la asistencia diaria de los participantes (hojas de firmas, recibí de material didáctico, etc.).
  4. Garantizar la gratuidad de los cursos, quedando exento las posibles tasas o derecho a examen.
  5. Hallarse la empresa al corriente en las obligaciones tributarias y de la Seguridad Social en el momento de aplicarse las bonificaciones.

Las acciones formativas de Demanda deben estar relacionadas con la actividad empresarial de las entidades que reciben la formación. Los cursos pueden ser diseñados de un modo general o específico, por ejemplo una empresa que se dedique a la distribución de productos informáticos, puede organizar cursos de marketing especializada, gestión financiera, sistemas de distribución, técnicas de ventas, gestión contable, atención al cliente, etc. Por ejemplo: un taller de coches no podrá organizar cursos de peluquería o cata de vino.

El importe del crédito de formación continua de una empresa se calcula aplicando un porcentaje de bonificación que depende del tamaño de la empresa (número de empleados), y de la cuantía ingresada decuota de formación profesional durante al año anterior.

El tamaño de la empresa lo establece la “Plantilla media del año anterior”, y para calcular esta plantilla media se suman todas las plantillas declaradas en los boletines de cotización a la seguridad social (TC1-RLC) correspondiente a todo el año anterior y el resultado se divide entre el número de meses declarados.

Este número aparece en la aplicación telemática de Fundae (Tripartita) en cuanto sean facilitados por la Tesorería General de la Seguridad Social. Igualmente, en esta aplicación aparecen los datos de cuota de formación profesional correspondientes al ejercicio anterior.

Asimismo, podrán beneficiarse de un crédito de formación las empresas que durante el año abran nuevos centros de trabajo, así como las empresas de nueva creación cuando incorporen a su plantilla nuevos trabajadores.

Las empresas podrán organizar la formación de sus trabajadores por sí mismas, así como impartir la formación empleando medios propios o bien recurriendo a la contratación de aulas, campus, equipos, etc. (Modelo 1). También pueden contratar a entidades organizadoras que al mismo tiempo imparten (Modelo 2), o pueden optar por la alternativa de contratar a una tercera empresa formadora o impartidora (Modelo 3).

Las entidades de formación deben estar inscritas en el correspondiente registro habilitado por la Administración. La inscripción no se requerirá a las empresas que impartan formación interna para sus trabajadores ya sea con sus propios medios o recurriendo a la contratación de instalaciones o equipos.